| Canal: Mujer |
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| Un delicado equilibrio |
| Presionadas por exigencias profesionales y familiares, las mujeres en puestos gerenciales sufren más estrés que los hombres que ocupan posiciones similares. |
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Las mujeres que ejercen funciones gerenciales y aspiran al pleno desarrollo profesional y personal, sufren más estrés que sus colegas hombres. De hecho, satisfacer las demandas de un puesto de gerente, ser esposa y madre perfectas y una ciudadana ejemplar, empuja a muchas mujeres al borde del colapso. Claro que el equilibrio entre el trabajo y el hogar también es importante para los padres de familia y para los solteros que ansían tiempo libre en el cual dedicarse a la música, a viajar o a capacitarse. Sin embargo, en esta nota pondremos el foco en la manera en que algunas mujeres que ocupan cargos gerenciales en el Reino Unido y en Suecia logran un equilibrio saludable en todos los ámbitos de su vida.
Diferencias de género El equilibrio entre el trabajo y el resto de las áreas de la vida (en inglés, work-life balance, WLB) consiste en la integración armónica y holística del trabajo y el no-trabajo, de modo que el individuo pueda desarrollar su potencial en todas las esferas de su vida. El equilibrio entre el trabajo y el resto de las áreas de la vida consiste en la integración armónica y holística del trabajo y el no-trabajo, de modo que el individuo pueda desarrollar su potencial en todas las esferas de su vida. En esta nota analizaremos dos culturas gerenciales europeas diferentes: la inglesa, cuya jornada laboral es la más larga de todo el continente, y la sueca, cuyos managers oponen la resistencia más férrea a trabajar horas extra.
Las investigaciones de Cranfield demuestran que, tanto en el Reino Unido como en Suecia, las mujeres en cargos gerenciales adoptan una amplia variedad de tácticas para resolver los dilemas laborales y domésticos: algunas ceden ante las demandas de su cónyuge o empleador; otras, en cambio, utilizan estrategias de negociación para fijar límites que les permitan desarrollarse plenamente en todas las áreas. Casi todos los gerentes están en pareja con alguien que también tiene una carrera profesional. En la mayoría de los casos, cuando uno de los integrantes del matrimonio tiene una carrera sobresaliente, el otro suele relegar su propio desarrollo laboral. Sin embargo, las mujeres también dan un paso al costado en su carrera cuando su marido es mayor o está muy ocupado y no puede colaborar en las tareas domésticas; los hombres, en cambio, sólo se encargan del cuidado de los niños cuando sus mujeres ganan más que ellos.
Una de las mujeres participantes en el estudio aseguró que "si alguien debe ceder sus pretensiones, es mejor que sea yo". Por otra parte, casi todos los gerentes hombres entrevistados en el Reino Unido habían cancelado alguna vez vacaciones familiares por razones laborales, lo cual indica que le daban más prioridad al compromiso con la compañía que con su familia. No todas las mujeres ceden fácilmente. Muchas "negocian" con su pareja y posponen el nacimiento de los hijos. Otras negocian con su empleador: fijan un límite a la cantidad de horas extra y establecen pautas y condiciones para realizar viajes al exterior o mudarse a otra ciudad por motivos laborales. | | Por ejemplo,algunas managers entrevistadas habían hablado con sus jefes respectivos y les dijeron que querían mantenerse involucradas con los procesos de toma de decisión al regreso de la licencia por maternidad:consideraban que tenían menos posibilidades de llegar a la junta directiva pero, de todas maneras, querían avanzar lo máximo posible en su carrera. En definitiva, creían que el tiempo dedicado a la crianza de sus hijos era corto en comparación con la duración de todo el ciclo profesional. Según nuestra investigación, tomar el toro por las astas y tratar estos temas proactivamente, ayuda a reducir el estrés. Por otra parte, los empleadores que aumentan el grado de libertad de sus managers y dejan en sus manos, hasta cierto punto, la forma de cumplir con las exigencias laborales, los ayudan a mejorar su nivel de estrés.
Una encuesta reciente de la Escuela de Negocios Cranfield demostró que el WLB era considerado "muy importante" por el 75 por ciento de los gerentes -hombres y mujeres- con título de MBA y por el 85 por ciento que, además de MBA, tenía hijos a su cargo. Más aún: casi un tercio de los gerentes casados y el 40 por ciento de los gerentes solteros dijo que no tendría inconvenientes en rechazar una promoción a cambio de un mayor equilibrio laboral-personal y retomaría su carrera profesional más adelante. | | Recomendaciones A partir de nuestro trabajo con mujeres profesionales, identificamos los siguientes puntos que ayudarán a las mujeres en puestos gerenciales a lograr un equilibrio entre su trabajo y el hogar:
1. Considerar las presiones que ejerce sobre sí misma. ¿Trata de ser perfecta en cada ámbito de su vida? ¿Intenta emular a las mujeres más poderosas que ganan diez veces más que usted y, en consecuencia, pueden darse el lujo de contratar jardineros y niñeras? ¿Trata de parecerse a las mujeres que pasan su vida ocupándose de su aspecto, como las estrellas de cine, las modelos o las deportistas que entrenan varias horas por día? O, incluso, ¿imita a su madre, quien mantenía la casa en orden pero no soportaba las exigencias que usted tiene hoy? Dése cuenta de que no tiene que ser la "supermujer" para ser una triunfadora en su vida.
2. Definir lo que significa "éxito". ¿Considera que ocupar un alto nivel en la jerarquía corporativa equivale a tener éxito? ¿O un nivel equilibrado de éxito en varios ámbitos de su vida le daría más satisfacción? ¿Quién define qué es el éxito? Sólo usted.
3. Identificar los objetivos a corto y largo plazo en el campo profesional, familiar y en el empleo actual. Establezca sus prioridades en cada una de estas áreas, considerando sus propias necesidades, las de su familia y las de su actual empleador.
4. Planificar las actividades. Cuando esté muy ocupada, escriba una lista de las tareas pendientes y fije prioridades. Deje tiempo libre para usted, se lo merece: pase tiempo a solas con su pareja, con amigos o descansando. El mundo no se desplomará si usted se dedica a sí misma y, en cambio, logrará mantenerse en equilibrio.
5. Aprovechar el tiempo de viaje al trabajo (al conducir su automóvil, tomar un transporte público o caminar) para despejar su mente de las preocupaciones laborales o familiares, antes de ingresar al siguiente ámbito.
6. Decir que "no". En vez de asentir a todas las demandas que ejercen sobre usted, tome las riendas de la situación, acepte lo que puede hacer y diga que no al resto. No sea perfeccionista.
7. Si las cosas no salen como esperaba, no dejarse abatir por la culpa. Aprenda de la experiencia, reformule el problema si fuera posible y siga adelante.
8. Aprovechar todos los recursos disponibles en el trabajo y en el hogar, pero no ser egoísta. Recuerde que la ayuda debe ser recíproca, de modo que retribuya la colaboración recibida.
9. Buscar un mentor a quien pueda comentarle sus asuntos y pedirle consejo.
10. Cuando esté sobrecargada, presentar soluciones en vez de problemas a su jefe o a su familia. De esta forma mantendrá el control de la situación.
11. Festejar sus triunfos. Hasta los éxitos más pequeños son positivos.
Un poco de presión es bueno porque sirve de estímulo para cumplir con los objetivos, pero hasta cierto límite. Si se sobrepasa el punto de equilibrio, la presión tiene un impacto negativo. El mensaje para las mujeres en cargos gerenciales es muy claro: compréndase a sí misma y entienda cuáles son sus necesidades. No sea perfeccionista, asuma el control, logre un equilibrio armonioso entre el trabajo y el resto de su vida, y escriba su propia definición de triunfo. Fuente: intermanagers
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