(Junio de 2005). La proporción de población bancarizada de América Latina es muy baja, estimándose en tan sólo un 20% del total. Es un hecho que hay una escasa penetración de la banca en los sectores de bajos ingresos y de mayor población en estos países.
Los procesos de bancarización se encuentran constantemente amenazados por la volatilidad externa, fuga de capitales, debilidad de las monedas e inestabilidad de la capacidad adquisitiva de las poblaciones. Además, los débiles marcos jurídicos y factores exógenos, como los impuestos a las transacciones financieras y las inversiones forzosas, estimulan altos costos contractuales. Por otro lado, la búsqueda de economías de escala sigue siendo restringida por falta de experiencia histórica de integración económica. La escasez del crédito queda manifiesta en los bajos niveles de crédito al sector privado como porcentaje del Producto Bruto Interno en la región (28%) respecto de los países desarrollados (84%).
A pesar de este marco, dado el poco desarrollo de los mercados de capital en la región, hacen que el crédito provisto por el sector bancario sea la fuente más importante de financiamiento de las empresas y los hogares de América Latina. Al respecto, Juan Antonio Niño, presidente de FELABAN indicó durante su intervención en reunión convocada por la empresa Oracle, el 30 de junio en Nueva York que “Hay que destacar la proactividad de los banqueros que han introducido mejoras tecnológicas adecuadas y nuevos canales de distribución, manteniendo niveles de capitalización acordes con los estándares internacionales, innovado en productos y servicios que propician la bancarización de la población y la mejora en la calidad de los servicios”.
Las microfinanzas Dada la realidad de los países Latinoamericanos, las microfinanzas constituyen un instrumento efectivo en la lucha contra la pobreza y un importante motor de desarrollo de las economías. Entre 1998 y 2003 los clientes se duplicaron. Hoy las microfinanzas atienden a 3 millones de clientes y manejan US$1.000 millones de préstamos, por ello, durante los últimos años se está afianzando la tendencia hacia la formalización de las instituciones microfinancieras y su conversión en bancos regulados.
“A pesar de esta importante evolución, las Instituciones Microfinancieras (IMF) de América Latina, al igual que las IMF de todo el mundo, cobran altas tasas de interés por poseer elevados gastos operativos y financieros. No se ha encontrado todavía la tecnología o la manera de reducir los costos de los créditos cuyos montos promedio van de US$ 350 (IMF-ONGs) a alrededor de los US$3.000(bancos e instituciones financieras)”, dijo el presidente de FELABAN.
En segundo lugar, sólo llegan a una pequeña proporción de la gente pobre que vive en los países con las economías más grandes de la región. Y en tercer lugar, continúan ofreciendo sólo un rango limitado de servicios a clientes que tienen diversas necesidades (depósitos, financiación de vivienda, seguros).
Sin embargo, “estamos seguros que los microcréditos, las microfinanzas, son instrumentos efectivos para promover la bancarización en la región. Por eso FELABAN ha asumido el compromiso de participar como agente promotor de las microfinanzas a través de la realización de seminarios y contando con dos aliados claves en este proceso como son, el Women´s World Banking y el BID/FOMIN”.
Remesas Las remesas, por su parte, representan la principal fuente de ingreso de divisas de muchos países, lo que evidencia la importancia de estos envíos de dinero para la economía de la región. Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en el 2003 las remesas alcanzaron los 38 billones de dólares, creciendo un 19% respecto del 2002 y casi duplicando el nivel del 2001. Superan ampliamente el total de la Inversión Extranjera Directa (que fue de 28,5 billones en el 2003) y los ingresos oficiales de ayuda brindados por la cooperación internacional.
En Estados Unidos viven 16,7 millones de inmigrantes latinos y el 61% de los mismos envían regularmente dinero a sus familiares. El 80% de las remesas que recibe América Latina provienen de este país (US$ 30 billones). México, con US$ 13.266 millones recibidos anualmente, es el principal país receptor de divisas por remesas (35% del total).
El 85% de las remesas son utilizadas en los países de destino para el consumo y la subsistencia, lo que le da una gran importancia económica y social a estos envíos y los constituye en una herramienta eficaz de la lucha contra la pobreza.
Sin embargo, el sistema bancario no participa de este mercado en expansión. Sólo una proporción pequeña de las remesas pasa por el sistema financiero formal. Según datos del BID, el promedio de envío es de US$ 235, la gran mayoría envía sus remesas por medio de una empresa especializada y sólo el 8% lo hace a través de bancos o cooperativas de crédito, con altos costos de transferencia, pues a un costo promedio de envío cercano al 8%, aproximadamente US$ 3 billones de dólares no estarían llegando a sus destinatarios.
Es así como se pierde oportunidad de brindarle servicios financieros (cuentas de ahorro, tarjetas bancarias, micropréstamos y créditos para vivienda) a millones de personas de bajos ingresos y de formalizarlos. Por ello, se hace necesario aumentar la participación de la banca en el envío de remesas y bancarizar e incrementar el uso de servicios financieros entre los emisores y receptores.
Un sistema financiero sólido es condición necesaria para el desarrollo económico
Felaban es una organización sin ánimo de lucro, fundada en 1965 en Mar de Plata, Argentina. Agrupa a más de 600 bancos, a través de 19 asociaciones bancarias de América Latina. Los objetivos de la federación son fomentar y facilitar el contacto, entendimiento y las relaciones entre las instituciones crediticias de la región para contribuir al desarrollo e integración económica de la región. Fuente:bureaudeprensa |