| Canal: Comercio exterior |
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| Los tres fantasmas |
| La escena comercial esta dominada por una trinidad de grandes miedos: el miedo a China por los bienes, el miedo a la India por los servicios y el miedo a Argentina y Brasil por el comercio agrícola, dice Rubens Ricupero, ex director de UNCTAD.
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El miedo por China y la India es compartido por todo el mundo.
En el caso del primero, la inquietud por su presión exportadora no es nueva. En los años cincuenta hubo un antecedente de explosión exportadora de manufacturas. La protagonizaron Italia y Japón y fue absorbida porque la economía mundial se expandía, los Estados Unidos tenían superávit comercial y la desocupación era reducida. Pero hoy el crecimiento es bajo, hay temor a la competencia y al desempleo, por lo cual nadie está en condiciones de soportar indefinidamente la presión china. Ahora la paciencia de los EE.UU. se está agotando y si China no hace algo —como revaluar su moneda— el Senado de EE.UU. podría decidir un arancel del 25% para todas las importaciones provenientes del país asiático, afirmó Ricupero en la reunión anual de la Red Latinoamericana de Política Comercial (LATN), convocada por FLACSO, una de sus integrantes.
El temor en relación a la India es porque ese país está por dar "el gran salto" en el comercio mundial y tiene una competitividad amenazante en el sector servicios. Las multitudes de ingenieros indúes escribiendo software por salarios mínimos quitan el sueño a las empresas del ramo en todo el mundo.
Los paises ricos, por su parte, les temen a los sudamericanos desde que decidieron trabar las negociaciones comerciales en tanto no reduzcan los subsidios agrícolas. La resistencia frontal del Mercosur (más China, India y otros 14 países) comenzó en la reunión de la OMC de Cancún, en setiembre de 2003 y tuvo su capítulo más reciente en la IV Cumbre de Mar del Plata, con el rechazo a retomar las negociaciones por el ALCA.
Según los miembros del NAFTA y la U.E. la posición del Mercosur impide avanzar en la liberalización del comercio, en perjuicio de todo el mundo. Pero Rafael Trejos del IICA, sostiene que América Latina tiene razones para defender la cuestión agropecuaria porque sus perspectivas no son muy brillantes. La región es exportadora neta de alimentos, pero tiene una tendencia al deterioro de su balance comercial agropecuario. Algunos países como México ya son deficitarios y, si se acepta una apertura sin compensaciones en los temas subsidios y proteccionismo de los ricos, la importación futura de alimentos será mayor que la exportación.
Por otra parte, el reclamo por los subsidios agrícolas es un buen instrumento para negociar mejoras en el comercio de otros rubros, como el industrial.
Los países ricos tienen aranceles promedio bajos para los productos industriales que comercian entre ellos y para algunas materias primas, pero elevados para algunos productos fabricados por los periféricos que consideran amenazantes para sus propios sectores. Por ejemplo, el arancel para la soja es menor que el que se aplica al aceite de soja y algunos "sensibles" como el azúcar tienen —como sucede en los Estados Unidos— aranceles del 150%.
Fuente: Clarín
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